lunes, 6 de agosto de 2012

¿Y tú de quién eres?

Atención: entrada bastante rancia nacida de la calma chicha que inunda mi mente e imposible de entender a no ser que hayas crecido con el fenómeno Potter.

"Sabes que conoces medianamente bien a una persona cuando sabes a qué casa de Hogwarts pertenecería"    



Haber nacido en 1990 me hizo conocer las genialidades de los 80 (como el Frigopié o la Mano Loca, o las pelis fantásticas con efectos especiales de espanto). No recuerdo mi infancia entre las Play Station o videojuegos que no fueran el Monkey Island, a pesar de que llegaron a mi vida un poco más adelante. Salía a jugar con otros niños del barrio aunque también me fascinaba leer... como a mis amigos. En primaria estalló el fenómeno Pokémon y aún me sé 300 nombres distintos de esos bichos. Veía un batiburrillo de dibujos como Beetlejuice, La Familia Crece, Spiderman y los Power Rangers, Willy Fogg, Heidi y David el Gnomo.

Pero una de las maravillas que marcó nuestra generación fue la saga de HARRY POTTER. Empezó siendo una saga dirigida a la infancia, pero poco a poco la escritora fue haciendo crecer a los personajes con nosotros, con sus apasionados lectores... creo que ése fue el gran acierto de Rowling, hacer evolucionar hacia la edad adulta a sus pequeñas creaciones para que, conforme los niños del mundo real iban creciendo, siguieran identificándose con sus personajes niños-adolescentes-adultos. Las aventuras se iban haciendo más oscuras y difíciles de entender, a la vez que seguía manteniendo la nostalgia de un castillo donde los niños se convertían en magos y brujas rodeados de magia y un universo mitológico propio, lleno de inteligente humor inglés y en el que no faltaba ningún ingrediente para pasar horas y horas entretenido.

Una de las cosas que más nos llamó la atención a nuestro grupo de amigos fue la CEREMONIA DE SELECCIÓN al entrar en el colegio Hogwarts de Magia y Hechicería. Y es que cada niño iba a parar a una casa distinta según su carácter, personalidad, intereses y habilidades. Eran seleccionados para representar a las cuatro diferentes Casas, estableciéndose una clasificación entre los distintos alumnos. 

Uno de mis grupos de amigos -todos hemos pasado hace tiempo la veintena- están/estamos sufriendo una oleada de nostalgia. Hemos crecido juntos, nos conocemos desde siempre, y llevamos muchos años compartiendo sueños, disputas, alegrías y bromas. Todos los años nos da por hablar sobre Harry Potter (ya que todos crecimos con esta saga, y nuestro amor por la lectura nos condujo a vivir Hogwarts con especial intensidad), y pensar quién iría a qué casa (nunca faltan bromas acerca del tonto del grupo, del que decimos que oposita a Mortífago). 

Hel iría a Ravenclaw sin dudarlo. Es seria, tranquila, muy severa, madura y excesivamente cerebral, lógica. Estudia arquitectura y está muy obsesionada con la influencia del arte en la construcción. Atesora conocimientos teóricos como si fueran monedas... también es un poco agarrada. Representaría la parte más purista de la casa, aquellos obsesionados con el conocimiento y con la perfección. Tampoco es lo que se dice una empollona, pero valora mucho que la gente tenga estudios y no se siente a gusto con todo el mundo.

Martita es una Hufflepuff en toda regla. Siempre está pensando en ayudar a quien la necesita, le da pena todo el mundo, es leal y muy justa. La amistad y la familia para ella son lo primero, es una gran persona y a veces parece Santa Teresa. A veces me recuerda a un hobbit, no sé por qué. Tiene un corazón enorme, trabaja duro aunque también es un poco vaga. Estoy un poco preocupada porque de tan buena, es tonta, y se deja manipular fácilmente, sobre todo por su hermana mayor. No tiene vida propia... pero claro, eso yo no se lo voy a decir. Ha hecho enfermería porque vive para ayudar a los demás. Es su verdadera vocación.

Ces es Gryffindor. Es bastante tontaco, tiene muy mala suerte, pero es valiente cuando debe serlo. A veces nos saca de quicio (sobre todo a Hel, su prima... que no lo aguanta). No piensa lo que dice o hace, simplemente allá va. Eso le crea muchos problemas con el resto de personas, pero como también es un tío cariñoso, charlatán, afable y desprendido, es difícil mantenerse enfadada con él mucho tiempo. Es muy impulsivo, algo inmaduro y socarrón, pero todos le tenemos cariño. Además no tiene demasiado respeto por las normas, y parece que siempre va haciendo lo que le da la gana. No sabe qué hacer con su vida (ahora quiere ser policía, o bombero, o camarero, o inventor de robots) , no estudia ni trabaja, y padece un complejo de inferioridad bastante grande que le hace llamar la atención sea como sea.

Neme es totalmente Slytherin. No es mala persona, pero tiene un lado oscuro bastante peculiar. Tras su apariencia de gigante bonachón y gracioso, se esconde uno de los intelectos más brillantes que he conocido en la vida... pero la mayoría de veces va con dobles intenciones, enfocándose a hacer comentarios irónicos y a mala baba... aunque es tan súmamente guasón que no tiene enemigos. Es astuto, esa es la palabra. La mayoría de veces solamente piensa en sí mismo, en lo que él quiere, en lo que a él le conviene. Es bastante egoísta. Él era uno de mis mejores amigos, pero al final las diferencias entre nosotros nos han separado mucho. Pasa de todo, es reservado y algo egocéntrico. Nunca habla de sí mismo, es un absoluto desconocido. A la vez es graciosísimo, y por su forma de ser todos tienden a contar con él, aunque nadie sabe nada de su vida. Ha estudiado psicología... pero yo no lo veo demasiado. 


¿Y yo? ... 

Bueno, la Loba va a Ravenclaw. Eso me lo dicen ellos, y yo estoy de acuerdo. Sé que me consideran la excéntrica del grupo, siempre a mi bola, sin dejarme influir por el resto. Me gusta aprender cosas nuevas, mantener mi mente abierta, superarme, atreverme a conocer todo lo que me rodea. Intento ser culta, y todos los del grupo suelen acudir a mí para buscar consejo. A la vez doy la imagen del típico "científico despistado". Me fascina el arte, la literatura, la mitología, la historia... pero huyo de las frías y rígidas matemáticas. Me aburren y no me resultan interesantes. Detesto a la gente ignorante que encima se enorgullece, y a los cerrados de mente radicales. Ellos no lo saben, pero para ser totalmente feliz necesito que se reconozcan mis esfuerzos y talento... aunque no soy nada prepotente, es la única forma de sentirme valorada.



¿Y tú de quién eres?

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